22 de agosto de 2012

"Las nieves del Kilimanjaro". Rica gente.

Tener o no trabajo depende de una tómbola. Muestra de los tiempos que corren.

Un drama de rabiosa actualidad pero contado con un optimismo y positividad que bien vendría a más de uno en la misma situación. Michel es trabajador y sindicalista en una empresa portuaria y el encargado de notificar los despidos de veinte de ellos. Se trata de un sindicalista de los pies a la cabeza, de los de antes, no de los de ahora (salvo alguna excepción). Su ideología y la defensa de los derechos de los trabajadores van mucho más allá de tener una nómina a fin de mes.

Jean-Pierre Darroussin, habitual en las películas de Robert Guédiguian (director), aunque me gustó más en "El Havre" (también comentada en este blog) interpretando al astuto inspector, aquí da vida a Michel. Una interpretación entrañable y loable pero que queda un poco a la sombra del trabajo de Ariane Ascaride en el papel de Marie-Claire, mujer de Michel. Es la nota alegre, con sus bailes y su sonrisa contagian al más inmune de los espectadores.

El último cuarto de hora es lo mejor. La comparación del ser humano con los distintos animales según su aspecto o su carácter es genial. Y es que no hace falta irse a África para poder contemplar dicha fauna. Simplemente te sientas y observas la playa. Poco a poco te sentirás como en un safari a bordo de un jeep.

Un drama actual sobre el trabajo, sobre la familia y sobre la autenticidad de la amistad y de las relaciones humanas en general que el mismo Guédiguian admite haberse inspirado en un poema de Victor Hugo, "La gente pobre". Un 7 sobre 10.

"Profesor Lazhar". Apender enseñando.

Un profesor de origen argelino se presenta a ocupar la vacante dejada por una malograda profesora en una escuela de primaria de Montreal.

Tras la imagen impactante ocurrida durante los cinco primeros minutos de metraje, impactante para el espectador, pero más aún para los niños estudiantes, esta historia te atrapa. No es la típica película donde el profesor endereza la vida de sus pupilos. Lazhar es argelino y tiene ante sí la importante misión de conseguir que los niños superen lo vivido unos días atrás. Él es el primero que debe sobreponerse al vacío que dejó su antecesora. La satisfacción que le produce enseñar a los niños se ve recompensada por la estima que poco a poco van otorgándole los pequeños.

Una gran interpretación de Mohamed Fellag en el papel del profesor argelino, una historia que extrae los sentimientos del espectador dejándoselos a flor de piel, una narración inteligente y un ligero toque de humor hacen de este film canadiense un indispensable del cine profesor-alumno. Un 7 sobre 10.

"Regreso al paraíso". Dilema vital.

Tres jóvenes amigos están de vacaciones en Malasia. Tienen diversión, chicas, playas espectaculares y...hachís. Dos de ellos deciden volver a Estados Unidos y retomar su rutina. El otro prefiere quedarse alegando su amor por los animales y la naturaleza. Dos años más tarde una abogada se pone en contacto con los que decidieron volver a Estados Unidos. Necesita su ayuda y, el amigo que se quedó en Malasia, mucho más.

Son de esas historias que hacen que te preguntes qué harías si estuvieras en el lugar de los protagonistas. Mantiene el suspense de una manera más que notable. Al frente del reparto están Vince Vaughn, Anne Heche y Joaquin Phoenix. Este último hace una interpretación sobresaliente. 

El consumo o tráfico de drogas en países donde está muy perseguido ya se ha visto en la gran pantalla en varias ocasiones. Ninguna llega a la altura de "El expreso de medianoche" de Alan Parker, donde la identificación con el personaje consigue que sufras casi tanto como él, pero esta cinta de 1998 dirigida por Joseph Ruben ("Durmiendo con su enemigo", "El buen hijo", "Asalto al tren del dinero"...) consigue que te identifiques con quienes tienen el dilema de su vida ante sí y no con la víctima.

Buena dirección, buen suspense y buenas interpretaciones en un producto que te entretendrá de principio a fin. Un 6'5 sobre 10.


15 de agosto de 2012

"Las marismas". Andar en falso tras Stieg Larsson.

El islandés Baltasar Kormákur firma este thriller policíaco ambientado en Mýrin (Islandia) y basada en la novela de Arnaldur Indriðason. No sé si se trata de aprovecharse del éxito de la trilogía "Millenium", pero lo que sí es evidente es que no puedes verla sin que te vengan a la mente imágenes de la historia protagonizada por Lisbeth Salander. Hablando cinematográfica y no literariamente (no he leído ni unos ni otros libros) "Mýrin" (título original) se queda a la altura del betún. Aunque sí es cierto que la atmósfera creada y los paisajes islandeses te atrapan desde el minuto cero y hacen prever un producto interesante, finalmente, gracias al embrollo de tanto nombre y personaje y, aunque hayas entendido la historia, te despista mientras vas atando cabos.

Los personajes están construidos desde los tópicos de este tipo de cine; no obstante, la interpretación de Ingvar Eggert Sigurðsson, actor de renombre en Islandia y que da vida al protagonista de este thriller, es bastante notable.

Quizá si esta cinta se hubiera convertido en una miniserie de tres, cuatro o cinco capítulos habría estado mejor estructurada y no tan embotellada. Un 5'5 sobre 10.

10 de agosto de 2012

"Dolls". Caes tú, caemos los dos.

En 2002 llegó a nuestras pantallas "Dolls", película del actor y director japonés, Takeshi Kitano. Diez años después es una película que sigue siendo de culto y apareciendo en los rankings de lo mejor del cine asiático. Nunca me cansaré de reivindicar el cine oriental, aunque hace ya muchos años que él mismo se reivindicó.

Tres historias de amor con un nexo en común, el amor llevado a los extremos. Si dedicación, constancia y admiración son los ingredientes básicos para mantener viva la llama, Kitano nos lo muestra en tres actos intercalados. La belleza en la fotografía tanto con luz natural como artificial consigue que no le des marcha rápida en algunos fragmentos que llegan a cansar un poco, especialmente en una de esas tres relaciones amorosas. 

Todos somos como muñecos cuando comienza la chispa. Nos dejamos llevar tal y como hacen los titiriteros japoneses con sus figuras inertes pero capaces de transmitir. Parece que no tengamos vida, que necesitemos la ayuda de una mano para movernos y para sentir y hacer sentir. El comienzo de la película es magistral y el plano final majestuoso. Si te gusta el cine, en concreto el cine asiático, no dudes en verla, aunque quizás ya lo hayas hecho. Un 7 sobre 10.

¡No nos quitarán lo bailao!



9 de agosto de 2012

"La búsqueda". Los pasos de la redención.

No cabe duda de que Zhang Yimou ama su China, su China rural, sus costumbres, sus gentes, sus montañas, sus aldeas, todo lo "made in China"...pero, considero que da demasiadas pinceladas sobre la bondad de sus gentes y sus normas.

No sé si un acto de redención es un acto de cierto egoísmo; ¿buscas la aceptación de la persona dañada o buscas sentirte bien contigo mismo?. Considero que si no hay aceptación, no hay lugar para la redención.

Takata, un japonés al que su nuera le acaba de decir que su hijo, con el que no tiene trato desde hace tiempo, emprende un viaje a la China profunda con el propósito de grabar la ópera que tanto gustaba a su hijo y poder enseñársela antes de su muerte. Un hombre que proyecya la imagen de su propio hijo en un niño chino, al que da abrazos que ya perdió con su hijo, al que trata como nunca lo hizo a su hijo; un niño que en toda su inocencia ignora ser el poseedor de la llave del cuarto de la redención.

Un viaje a la redención dirigido enormemente por Yimou. Igualmente enorme es la interpretación de Takakura Ken como Takata, el padre viajero. Un bonito y emotivo final. Un 7 sobre 10.

8 de agosto de 2012

"Old boy". Un plato que se sirve frío.


Buen cine que bebe de otro buen cine pero que también goza de un sello diferenciador. Alusiones encuentro alguna al Hitchcock de "Recuerda" en los planos iniciales de los relojes así como en las escaleras que muestran el laberinto mental del protagonista; al Spike Jonze de "Cómo ser John Malkovich" (el escondrijo se encuentra en la séptima planta y media); al David Lynch de "Mulholland drive" en cuanto a los tonos rojizos de varias estancias de la película y en cuanto a la confusión al espectador de no saber realmente qué está pasando hasta bien llegado el tercer cuarto de la historia y, por último, al Quentin Tarantino de "Kill Bill" en cuanto a la crudeza de algunas escenas, al montaje y a la venganza en la que está inmerso el personaje principal.

El coreano Park Chan-wook nos sumerge en un universo oscuro en la que supone la seguna entrega de su triología sobre la venganza. 

Después de pasarse 15 años encerrado no saber dónde y, lo que es peor, no saber por cuánto tiempo, Dae-su Oh, no busca sólo respuestas sino venganza. Si la venganza es un plato que se sirve frío, él ha tenido quince años para interiorizarla y enfriarla, pero lo que no sabe es que fuera de ese agujero no va a ser más libre. La venganza no ha hecho más que comenzar.

Al brutal montaje y a una banda sonora acertadísima hay que añadir la sobresaliente interpretación de Choi Min-sik dando vida a Dae-su Oh. Unos primeros planos desgarradores.

A pesar de los esfuerzos de quien fuera presidente del Jurado en Cannes, de apellido Tarantino, "Old boy" no logró la Palma de Oro (se la llevó "Fahrenheit 9/11" de Michael Moore) y tuvo que conformarse con el Gran Premio del Jurado. Sí logró el galardón a Mejor Película en Sitges en 2004

Si te han gustado al menos dos de las películas a las que hago referencia en el primer párrafo, te gustará esta cinta coreana y, si te han gustado las cuatro, la verás más de una vez. Un 8 sobre 10.
(Ilustración cedida por Juanjo Casanova -mi cuñado-)

6 de agosto de 2012

"Take shelter". Tras la calma vuelve la tormenta.

El cine independiente americano también es capaz de ofrecernos productos que se salen de los moldes "indies" pero que, sin embargo, consiguen mantener su propia esencia. Alguien podría decirle al señor M.Night Shyamalan que eche un vistazo a esta película y aprenda que para hacer un buen thriller psicológico no hace falta tanta parafernalia ni tanto susto facilón; Jeff Nichols, director de esta cinta, podría darle algún apunte al respecto.

Es algo lenta, pero esa lentitud hace que te adentres poco a poco en la mente de una persona que sufre unas pesadillas apocalípticas. No se sabe si está enfermo o si realmente son imágenes premonitorias. Esa persona es Curtis, interpretado por Michael Shannon ("Boardwalk empire"...). Buena interpretación, así como la de Jessica Chastain ("El árbol de la vida", "Boardwalk empire"...) en el papel de Samantha, mujer de Curtis. Bueno él, mejor ella, aunque también es cierto que parece más sencillo hacer de mujer sufridora y prepleja que de hombre padecedor. En todo caso notables interpretaciones. 

La atmósfera que crea Jeff Nichols te atrapa y te mantiene alerta, porque aunque no creas en premoniciones sí consigue que no apartes la vista de la pantalla. La música ayuda y mucho. Un producto que sorprende y, a la vez, gratifica. Cosechó varios premios, cosa que me alegra. Un 7 sobre 10.

5 de agosto de 2012

"Ni uno menos". Educación para todos.

Zhang Yimou, como ya hiciera en su siguiente cinta "El camino a casa", abarca el tema de la educación en el mundo rural y/o marginal. En este caso es una niña de trece años que se ve obligada a sustituir al profesor titular de una escuela y, éste le promete 10 yuan si a su regreso permanecen en la escuela todos los niños. No se trata de dinero, se trata de no privar a nadie de un derecho fundamental como es la educación.

Partiendo de la base de que los actores no son profesionales, la sencillez en los diálogos, muchas veces redundantes, se pasa por alto. Wei Minzhi, la niña maestra, es la Wei Minzhi real, así como el alcalde y el niño rebelde que huye a la ciudad. Wei decide ir a la ciudad en busca del niño haciendo gala de un enorme tesón; es aquí donde la historia se traslada a un universo desconocido por los dos jóvenes protagonistas, un universo de coches, edificios altos y gente que únicamente ve en esos niños un incordio sin saber que en humanidad y valores no hay quien los gane. Yimou hace uso de cámaras ocultas que dan más realismo si cabe a las escenas.

Bailando entre el cine de ficción y el documental, Yimou realiza de manera sobresaliente, con algún exceso perdonable de moralina, un producto que emociona, transmite y da que pensar. Alguna secuencia es bella hasta decir basta. Un León de Oro del festival de Venecia más que merecido. Un 8 sobre 10.