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3 de marzo de 2013

"Siete psicópatas". ¿Sólo siete?.

Cuando parece que Tarantino anuncia su retirada en un futuro no muy lejano, es claro que ha dejado huella en la historia del cine; una huella que ahí está, para que otros la pisen pero que no la hagan desaparecer. Uno de los que parece haberla pisado es Martin McDonagh con sus "7 psicópatas";  si en "Reservoir dogs" los personajes tenían nombre de color, aquí cada uno tiene un número.

Cinco psicópatas y un doble psicópata en un guión muy bien elaborado y un montaje a la par de "Pulp fiction". Una historia un tanto estrafalaria pero bien contada, bien hilada y con momentos violentos de alto voltaje a la sombra de un humor negro que se pasea de principio a fin.

Un escritor (Colin Farrell) quiere escribir un guión de una película con el mismo título de la cinta; para ello busca su inspiración en psicópatas de la vida misma, sin saber que los tiene más cerca de lo que parece. Sam Rockwell ("Moon"...; casualmente la última película comentada en este blog), Christopher Walken, Woody Harrelson, Tom Waits, Harry Dean Stanton,..., son el elenco de perturbados que dan vida al guión, a la historia y a la película. 

"Seven psychopaths" también bebe del cine de los Hermanos Coen, de Guy Ritchie ("Snatch, cerdos y diamantes"...), del Barry Singer de "Sospechosos habituales", entre otros, pero sólo con ver en esta alocada diversión a Farrell, Walken, Rockwell, Harrelson y Waits juntos, la hace más que merecedora de ser vista. Si McDonagh sigue el mismo sendero, se pondrá en primera línea, al menos, éste, su tercer largometraje, debería hacerlo. Un 7'5 sobre 10.

2 de marzo de 2013

"Moon". ¿Homenaje a Kubrick?.

Un botón de muestra de que se puede hacer una buena película de ciencia-ficción sin recurrir prácticamente a los efectos especiales. Tal y como hizo Kubrick en su "2001: una odisea del espacio", pero aquí en lugar de Hal 9000, tenemos a Gerty, una especie de emoticono robotizado  que habla y vela por el cuidado de nuestro protagonista (Sam Rockwell). A pesar de cierta lentitud, la atención del espectador no se ve atacada, quizá porque el trabajo de Rockwell en todas sus facetas es excelente. 

Está muy bien el sentido poético de que la luna y su energía en forma de helio puede salvar a La Tierra, pero para llevar a cabo esa faena es necesaria la presencia de Sam Bell, un astronauta que emigra a La Luna, sí sí, a La Luna por un período de tres años. Cuando sólo le restan dos semanas para regresar a su hogar terrícola, descubre que no está solo, ¿o sí?, ¿o es que si alunizas, alucinas?. Muchos detalles moralistas que, algunos de ellos, conmueven.

Duncan Jones (director e hijo de David Bowie) emplea muy bien sus manos y su mente para sumergirte de lleno en otra odisea espacial, pero quizá peca un poco al querer despistarnos de algo que más o menos lo teníamos claro. Si te gusta la ciencia-ficción, te gustará y si no, pues casi seguro también. Un 7 sobre 10.