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26 de febrero de 2013

"Pietà". Madre Coraje.

Aunque no es su mejor obra, Kim Ki Duk ha demostrado que se ha levantado tras un período de depresión y frustración que él mismo cuenta en "Arirang" (también en este blog). Y parece haberse levantado con un toque de soberbia y egocentrismo más acentuado todavía. Ya en los títulos de crédito iniciales nos recuerda que éste es su decimoctavo filme. Considero que no es necesario.

Quizá estemos ante la obra más inusual del surcoreano en cuanto al tinte comercial que emana, pero su trasfondo es indudablemente "kimkidukiano". Muchas metáforas, imágenes hirientes y una moraleja.

Un thriller al más puro estilo del cine actual de Corea del Sur que vuelve a poner el tema de los discapacitados (o lisiados como dicen en la película) en tela de juicio. Lo mejor: que a pesar de sus escenas violentas, no consigues apartar la mirada. Lo peor: el papel principal a manos de Lee Jung-Jin; parece ser un actor de moda en Corea del Sur, pero quizá lo sea para otro tipo de cine, no el de Kim Ki-Duk. Un 7'5 sobre 10.

28 de julio de 2012

"La isla (Seom)". Gore Ki-Duk. Gora Ki-Duk.

Si de algo sabe, y mucho, Kim Ki-duk es hablar a través de las imágenes. Cada corte entre plano y plano supone un silencio tan breve como el de respirar para seguir hablando. Su personaje principal, la propietaria de un negocio de pesca, no menciona una sola palabra en todo el metraje, quizá algún gemido de placer, de llanto o de dolor, pero nada más. Pero es con Ki-duk no hace falta nada más, al fin y al cabo las imágenes pueden llegar a ser más sugestivas que la palabra, y para muestra un botón.

Personajes llenos de dolor, llenos de culpa, deseosos de amar y ser amados y sedientos de sexo, de un sexo carnal y primitivo. Imágenes que difícilmente podrás olvidar salvo que, previamente, hayas apartado la mirada. Un escenario natural tan bello como misterioso, que recuerda al de "El arco" (también de Ki-duk) o más bien dicho, al revés, ya que "La isla" es cinco años mayor; incluso hay ciertas similitudes en el guión: pescadores que van a pescar y a pecar, personaje principal que no dice ni mú, obsesión por el sexo, hombres que creen poseer a la mujer (o viceversa)...

El clima que sabe crear este director coreano es digno de elogiar y, prueba de ello, están productos posteriores como "Samaritan girl", "Dream", "Time",...A día de hoy ninguno de sus trabajos ha llegado a la altura de "Hierro 3" pero sí ha conseguido grandes resultados de crítica y público. Un 6'5 sobre 10.

30 de junio de 2012

"Time". No sé quién soy, no sé quién eres...

Con imágenes verdaderamente impactantes de cirugía facial, Kim Ki-duk nos sumerge en un universo donde el tiempo no importa, todo es un bucle, por mucho que quieras dejar de ser tú, al final es contigo mismo con quien te vuelves a encontrar, porque aunque estemos hartos de escuchar el tópico de que el físico no es lo importante, Kim Ki-duk nos lo recuerda en esta enrevesada pero interesante historia donde pareces perder la pista de los personajes, de dudar si son ellos o no...

Las secuencias de la isla donde el amor y las locuras de éste quedan plasmadas en forma de esculturas embrujan y hechizan al espectador (Para curiosos: Parque de esculturas Baemigumi en la isla de Mo, Corea del Sur). Me han venido recuerdos del Hitchcock de "Recuerda", valga la redundancia, donde Gregory Peck se mueve entre decorados diseñados por Dalí.

Quizá la película de este director surcoreano (al menos de las que yo he visto) que sabes con más seguridad que no dejará indiferente a nadie. Para verla de nuevo y sacarle más jugo. Un 7 sobre 10.

23 de junio de 2012

"El arco". La Mowgli coreana.

Lo que no hay lugar a duda es que a Kim Ki-duk no le gusta la palabra, salvo en su "Arirang" (también comentada en este blog) donde es precisamente la palabra, su propia palabra, la protagonista de la película. En "El arco" no hay prácticamente diálogo, como viene siendo costumbre de este director surcoreano. De hecho la he visto en versión original sin subtítulos y puedo asegurar que no me he perdido nada de la historia. No quisiera imaginarme un hipotético trabajo conjunto de Kim Ki-duk y Woody Allen. Acabarían hospitalizados en un psiquiátrico.

Es la historia de un anciano que vive en un barco con una joven que rescató hace tiempo. Viven en medio del mar, como si de una pequeña isla se tratara. En el barco da cobijo esporádico a otros pescadores para que lo utilicen como muelle y pesquen en el centro de la inmensidad marina. El anciano protege a la muchacha de todo pescador que trata de propasarse con ella, pero esa protección no es más que un signo de posesión y envidia. Su único arma es un arco, hecho por él mismo y que, a la vez, lo utiliza como instrumento musical y como objeto con poderes adivinatorios. 

El único contacto con la civilización de la muchacha sucede cuando entre un grupo de pescadores llega un joven escuchando música en su mp3. Ella, inmediatamente, se enamora de él. (Hasta aquí puedo escribir)...

Kim Ki-duk sabe que contar historias es más imagen que palabra y en eso, en la imagen, es un poeta. Todas sus películas tienen su dosis poética con moraleja incluida. No estamos hablando de su mejor film, ni mucho menos, pero sí de un buen producto. Un 6 sobre 10

17 de junio de 2012

"Arirang". ¡Kim Ki-duk, levántate y dirige!.

Película extraña en la que Kim Ki-duk se graba, se pregunta y se responde a sí mismo utilizando la cámara a modo de espejo y, al mismo tiempo, de escaparate. Nos ofrece un autoretrato sobre su autodestrucción y su aislamiento debido, al parecer, por un suceso ocurrido durante el rodaje de "Dream" en el que casi muere una de las actrices. Se siente culpable y considera que hacer una película no es un "todo vale"...

Parece que quiera de esta manera despejar a su público y, sólo a su público, todas las dudas surgidas sobre la hibernación vacía de producto teniendo en cuenta que en tan sólo doce años han sido quince las películas suyas que han visto la luz y que, varias de ellas, también han iluminado. Fue en 2011, tres años después del estreno de "Dream" cuando decidió hacer este ejercicio de autoconfesión.  Los que lo seguimos y/o admiramos esperamos que no se trate más que una etapa de barbecho para que se levante más fuerte y vuelva a ser, al menos, el que era.

Peca un poco de egocentrismo ya que no se olvida de recordar al público los premios y reconocimientos que algunas de sus producciones han recibido a nivel internacional, a los cuales está profundamente agradecido ya que gracias a ellos empezó a ser reconocido en su Corea del Sur natal. No obstante es un ejercicio documental (o drama, como él lo llama) que sorprende en forma y en contenido. No duda en llorar si tiene que hacerlo así como en reirse de sí mismo, del despojo en el que se ha convertido. Tiene un inmenso temor a no poder ver la luz al final del túnel y defraudar a su público. Para los que duden o, simplemente desconozcan su filmografía, les recomiendo que cojan "Samaritan girl" o, sobretodo, "Hierro 3" y disfruten del potencial cinematográfico de este director surcoreano. Sólo apta para los que lo conocen. Un 6'5 sobre 10.