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6 de diciembre de 2012

"Outrage". Yakuza Vs Yakuza.

No cabe duda que "Outrage", a pesar de su inevitable comparación con "El Padrino" coppoliano, es una buena película, no muy grande, pero sí buena. Takeshi Kitano como director, "Beat" Takeshi como actor es el responsable de este film sobre una guerra sin tregua entre las familias Yakuza.

También es cierto que tanto personaje, tanto nombre, tantas familias...puede provocar cierta confusión en el espectador aunque rápidamente le coges el hilo a la historia. Al fin y al cabo lo único claro es que todos quieren acabar con todos, hacerse con el poder y dejar de lado cualquier pacto de honor hecho con otra familia.

En lo que no repara Kitano es en poner toda su visceralidad al servicio de la cámara. En mi cabeza choca que en el cine nipón sean tan metafóricos o poéticos con ciertas historias y tan viscerales y ostentosos en otras. Bien es cierto que el argumento de uno u otro cine es lo que pide o, más bien, lo que pide el espectador, pero también creo que se puede mostrar más crudeza e insensibilidad sin ofrecer al consumidor tanto chorreo de sangre. Un chorreo que no es barato pero sí consigue que debas apartar la mirada de la pantalla, lo cual no sé si habla a favor o en contra de este film. Yo ya estoy curado de espanto. Un 6'5 sobre 10.

10 de agosto de 2012

"Dolls". Caes tú, caemos los dos.

En 2002 llegó a nuestras pantallas "Dolls", película del actor y director japonés, Takeshi Kitano. Diez años después es una película que sigue siendo de culto y apareciendo en los rankings de lo mejor del cine asiático. Nunca me cansaré de reivindicar el cine oriental, aunque hace ya muchos años que él mismo se reivindicó.

Tres historias de amor con un nexo en común, el amor llevado a los extremos. Si dedicación, constancia y admiración son los ingredientes básicos para mantener viva la llama, Kitano nos lo muestra en tres actos intercalados. La belleza en la fotografía tanto con luz natural como artificial consigue que no le des marcha rápida en algunos fragmentos que llegan a cansar un poco, especialmente en una de esas tres relaciones amorosas. 

Todos somos como muñecos cuando comienza la chispa. Nos dejamos llevar tal y como hacen los titiriteros japoneses con sus figuras inertes pero capaces de transmitir. Parece que no tengamos vida, que necesitemos la ayuda de una mano para movernos y para sentir y hacer sentir. El comienzo de la película es magistral y el plano final majestuoso. Si te gusta el cine, en concreto el cine asiático, no dudes en verla, aunque quizás ya lo hayas hecho. Un 7 sobre 10.