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3 de marzo de 2013

"Oasis". La princesa y el general.

Otro film surcoreano que vuelve a abordar el tema de la discapacidad, pero Lee Chang-dong va un poco más allá. Nos cuenta la historia de dos discapacitados que dan una lección de vida a todos aquellos que los miran de reojo, incluso a sus propios familiares. 

Corea del Sur se está convirtiendo en la cuna del cine de extremos y "Oasis" lo es, al menos en apariencia; pero el poso que te deja tras los créditos finales nos dicen que quizá deberíamos cambiar los prejuicios que tenemos sobre los demás, sobretodo, sobre los que parecen distintos.

Sol Kyung-gu y Moon So-ri dan vida, y mucha, a esa pareja de discapacitados en unas de las mejores interpretaciones del cine coreano. Hay secuencias muy bellas, más en contenido que en forma, en especial aquellas en las que ella recobra todas sus capacidades y la última en la que él corta las ramas de  un árbol para que sus sombras no intimiden a su amada, a su Princesa. Un 7'5 sobre 10.

13 de diciembre de 2012

"Green fish". El comienzo de Lee Chang-dong.

La que supuso el debut cinematográfico de Lee Chang-dong ("Poesía", "Peppermint Candy"; tamnién comentadas en este blog), es al menos entre esas tres la más floja pero denotadora de las buenas maneras de Chang-dong. 

Makdong, al finalizar su servicio militar y volver al hogar familiar desea buscar su sitio y ser una persona respetable que gane dinero y, con ello, ayudar a su familia. Lo que parecía ser algo normal, comienza a torcerse cuando en su camino se cruza la mafia. 

Supongo que en esta ocasión Chang-dong lo que ha querido hacer es una denuncia de la situación de violencia y corrupción que impregnan las calles de Corea del Sur. Aunque no es el mejor de sus trabajos sí que le sirvió para obtener cierto éxito y, con él, lanzarse a su segundo trabajo, lo cual hemos de agradecer. Su carrera como cineasta parece ser un contínuo "in crescendo". Un 6 sobre 10.

1 de diciembre de 2012

"Peppermint Candy". Subamos al tren.

Lee Chang-dong, el que fuera ministro de cultura coreano a la par que escritor, guionista, productor y director de cine, firma en este su segundo largometraje un más que digno trabajo mostrándonos como Yong-ho, su protagonista, llega a tomar la decisión de dejarse arrollar por un tren (esto ocurre en el primer cuarto de hora de la película). El resto es un recorrido en un tren que va retrocediendo hasta diferentes momentos en la vida de nuestro protagonista y cómo los momentos puntuales de su vida y las cisrcunstancias socio-políticas que colmaban a la Corea del Sur de la dictadura de Chun Doo-hwan (1980-1987), lo llevan a su total autodestrucción.

Si algo tiene Lee Chang-dong es que lima la narratividad casi tanto o más que la dirección meramente dicha. Aunque no es nuevo que un tren nos marque el tiempo de una historia sí es muy acertado que se nos cuente al revés para que se vayan despejando la gran incógnita con la que empieza la película. ¿Por qué ha llegado a ese punto?. De hecho los planos del tren están hacia atrás a modo de retroceso. Si el tren representa la vida, mejor será que nos subamos y no nos dejemos arrollar por él. Un 7'5 sobre 10.

15 de noviembre de 2012

"Poesía". Poesía sin contraindicaciones.

 Mija, una anciana a la que le acaban de diagnosticar principios de Alzheimer, vive con su irresponsable y desobediente nieto. Su amor por la poesía la lleva a apuntarse a un curso. "Para escribir poesía hay que saber ver"; eso es lo que les dice el profesor el primer día de clase. El problema de Mija es que al principio no sabe ver pero, poco a poco y gracias a los conflictos personales y familiares que la rodean, Mija consigue abstraerse de ese mundo y comienza a ver poesía hasta en un fruto caído del árbol. 

Quizás la poesía se debería abordar por insipración y no por vía de escape o medicina como lo hace Mija. Aunque finalmente y con su "Canción de Agnes" parece que por fin le haya llegado la primera luz.

Indistintamente de un guión muy bien elaborado donde se mezcla el drama con el thriller y algunos arranques cómicos, nos encontramos ante un film que no esconde, que ofrece más de lo que pide. Todo ello con una discreta pero acertadísima dirección. ¿Para qué floriturear un film que ya de por sí es simple poesía?. Con una magistral actuación de Yun Junghee en el papel de Mija y un guión y una dirección a cargo de Lee Chang-dong se trata de un film indispensable para aquellos que quieren pasar un rato ameno sin miedo a algún que otro sobrecogimiento (en este caso, del alma). Un 7 sobre 10.