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24 de octubre de 2012

"Three extremes". Asian power.

Fruit Chan, Park Chan-wook y Takashi Miike, tres directores asiáticos de reconocida fama unen sus fuerzas para crear un conjunto titulado "Three extremes". "Dumplings" de Chan, "Cut" de Chan-wook y "Box" de Miike, son tres historias de media duración donde más que el terror se puede apreciar el horror de la condición humana.

En "Dumplings", una mujer se resigna a envejecer siendo capaz de llevar cualquier tratamiento posible para que su piel siga tersa, y menudo tratamiento. En "Cut", un director de cine debe evitar que el extra de una película corte los dedos de su mujer, pianista por cierto, y, para ello, debe ser capaz de hacer algo que lo marcará para siempre. "Box" es, posiblemente, la que más me ha sobrecogido; dos hermanas trabajan como contorsionistas hasta que una de ellas despierta envidia en la otra. Entonces, ésta consigue hacer por accidente no evitado (¿?) lo que su envidia le pedía a gritos. 

Aunque soy un admirador incontestable de Park Chan-wook, en estos medio-relatos de horror me quedo con "Box" del japonés Takashi Miike, director de "Hara-kiri" (también comentada en este blog. En conjunto un 6'5 sobre 10. Por separado, "Dumplings" 5'5 sobre 10, "Cut" un 6'5 sobre 10 y "Box" un 7'5 sobre 10.

4 de octubre de 2012

"Hara-kiri". Un suicidio honorable.

Remake de la película "Sepukku", dirigida en 1962 por Masaki Kobayashi, ambas basadas en la novela deYasuhiko Takiguchi. Casi cincuenta años más tarde, el realizador japonés Takashi Miike toma la novela entre sus manos y la readapta, no sólo al cine, sino al 3D. 

Partiendo de la base de que no la he visto en 3D (de momento me niego a ese "adelanto" del celuloide) y que tampoco he podido disfrutar, de momento, de la versión de 1962, la trataré como si de una obra única se tratase. 

Estamos ante una obra dramática, muy bien interpretada y mejor fotografiada. Los nipones saben mucho sobre cómo se debe iluminar una escena o sobre en momento del día es el más adecuado para filmar un escenario natural. Sin tratar de dar juicios de valor sobre lo que significa el "hara-kiri" para la cultura japonesa, la trama se hace atractiva desde el primer momento en que se da paso al primero de los flashbacks. 

Haciendo uso de secuencias que te quitan las ganas de comer y otras quizás demasiado melodramáticas, nos encontramos ante otro buen producto del cine nipón. Un 6'5 sobre 10.